Diez
años atrás conocí un minotauro.
Mi hermana me enseñó que uno puede
agujerearse el cuerpo, y notablemente, el cuerpo
puede repararlo.
Mi maestro me mostró que el arte grande
puede ser notable en sus materiales o su gesto.
Mi
papá vive en el desierto inventando imaginarias
asociaciones sin fines de lucro, y en calzoncillo
gritándole a mi mamá porque le puso
a sus spagettis menos salsa de la que él
merece.
América se comió a mi papá
y a mi hermana. O ellos se la comieron y la cagaron.
O América los cagó. Es por eso que
hago arte. Para comérmelo. Dejen que me
coma. Cagarme yo mismo. Hacer del minotauro arte
americano. Dejen que América me cague.