Mi
novia empezó a cobrarme para acostarme
con ella. Decía que tenía
que pensar en su futuro y que, de todos
modos, sus amigas lo hacían, así
que ¿por qué no ella? No
me molestó mucho porque las tarifas
básicas eran razonables, si bien
ella siempre esperaba propinas por extras.
Una vez, mientras sostenía -a la
luz para corroborar que eran reales- los
bonos con los que yo le acababa de pagar,
le pregunté si alguna vez se había
acostado con algún otro por dinero.
Se puso furiosa: me preguntó qué
clase de chica yo creía que ella
era. Yo le dije: una chica de ojos sonrientes
y cabello hermoso, oscuro, largo.
Dan Rhodes
("Charging")
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